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COLABORAR ES GANAR: Tres jóvenes diseñadores reinterpretan Burberry × Maison Margiela

COLABORAR ES GANAR: Tres jóvenes diseñadores reinterpretan Burberry × Maison Margiela

En un sector como el diseño, especialmente dentro del streetwear y la moda, la narrativa suele repetirse: competencia constante, egos elevados y poco espacio para la colaboración real. Sin embargo, de vez en cuando aparecen proyectos que rompen esa dinámica y demuestran que crear juntos no resta, multiplica.

Este es el caso de un proyecto conceptual desarrollado por tres jóvenes diseñadores gráficos, que decidieron unir fuerzas para imaginar una colaboración inédita entre Burberry y Maison Margiela, dos casas con identidades muy marcadas pero aparentemente opuestas. El resultado: un concepto visual sólido, coherente y sorprendentemente profesional.

@gaelsantano     @polo__mp6      @dxnidzn

Colaborar en un sector donde nadie lo hace

La idea nace de una reflexión muy clara.
Como explica Gael:

“Aquí en España la gente no se ayuda, sobre todo a nivel diseñadores. Hay mucho ego de por medio y pocos son los que quieren juntarse. Nosotros decidimos dejar eso de lado y entendimos que unirnos es la clave para crecer.”

Lejos de competir, los tres entendieron que compartir visión, apoyarse creativamente y construir juntos podía ser un impulso real para escalar como creativos. El objetivo no era destacar individualmente, sino crear algo que ninguno podría haber hecho solo.

El concepto: lujo, contraste y riesgo creativo

El proyecto se planteó desde el inicio como un concept project, enfocado al universo del lujo. La elección de Burberry y Maison Margiela no fue casual: ambas marcas inspiran a los tres diseñadores y representan dos lenguajes muy distintos.

“Queríamos hacer algo más rompedor. Juntar Maison Margiela y Burberry, algo que jamás se ha visto, podía hacer que salieran joyas de ahí.”

El reto estaba claro: respetar el ADN de ambas casas y, al mismo tiempo, crear un lenguaje propio que las uniera sin forzarlas.

Una prenda por diseñador, una visión compartida

Para que la colaboración fuera equilibrada, tomaron una decisión clave:
cada diseñador desarrollaría una pieza, con total libertad creativa, pero siguiendo una misma paleta de colores que unificara el proyecto.

  • Daniel Gómez diseñó la sudadera con doble cremallera

  • Polo se encargó de los guantes

  • Gael Santano desarrolló la mochila

Cada pieza responde a la visión personal de su creador, pero todas encajan dentro de un mismo universo estético, demostrando una dirección creativa bien alineada.

La creación de Polo: guantes de piel como pieza de lujo funcional

La pieza desarrollada por Polo son unos guantes de piel concebidos desde una lógica claramente premium. El diseño parte de una selección cuidada de tonos suaves y elegantes, que encajan con el universo de lujo planteado para todo el proyecto.

Cada guante incorpora el logo de Burberry en color blanco, aplicado de forma sutil y equilibrada, reforzando la identidad de la marca sin sobrecargar la pieza. El cierre con velcro ajustable aporta funcionalidad y comodidad, mientras que en esta zona aparece uno de los detalles más reconocibles del proyecto: los números característicos de Maison Margiela, integrados como guiño directo al ADN de la casa.

Los patrones y costuras únicas terminan de elevar la pieza, demostrando un trabajo consciente de diseño y construcción. No se trata solo de un accesorio estético, sino de una prenda pensada para funcionar dentro del concepto y sostenerse por sí misma.

La creación de Gael: una mochila que une identidad y arquitectura visual

La mochila diseñada por Gael es, probablemente, una de las piezas más complejas y conceptuales del proyecto. Está construida sobre una base de piel con textura de cocodrilo, un material que refuerza inmediatamente la idea de lujo y exclusividad.

A nivel visual, el diseño juega con formas icónicas de ambas marcas. Por un lado, incorpora la forma “B” de Burberry, reinterpretada a través de paneles de piel y líneas estructurales. Por otro, integra la forma “M” de Maison Margiela, también trabajada en piel, creando un diálogo constante entre las dos identidades.

La mochila cuenta con dos bolsillos externos funcionales, pensados no solo como elementos prácticos, sino como parte del diseño global. Los logos de Burberry aparecen bordados, mientras que el logo de Maison Margiela se presenta también bordado en una de las zonas principales, acompañado del parche numérico característico de la marca, un detalle muy reconocible dentro de su universo.

Todo el diseño mantiene una coherencia clara en materiales, colores y proporciones, consolidando la mochila como una pieza central dentro del concepto.

La creación de Dani: la sudadera como nexo del proyecto

La pieza desarrollada por Dani es una sudadera con doble cremallera, pensada como uno de los elementos clave del concepto. El diseño destaca por su cremallera reversible, que permite mostrar diferentes lecturas de la prenda según cómo se lleve puesta.

Uno de los elementos más reconocibles es el estampado de tartán (cuadros), un guiño directo al ADN de Burberry, integrado de forma equilibrada dentro de la silueta. La doble cremallera no solo aporta carácter visual, sino también versatilidad, permitiendo jugar con la forma y el volumen de la prenda.

La sudadera incorpora además etiqueta de Maison Margiela y un gráfico en la parte delantera, cerrando el diálogo entre ambas marcas y consolidándose como la pieza que une todo el universo del proyecto.

Gael Santano: visión, comunidad y diseño con propósito

Gael Santano, diseñador multidisciplinario de 18 años especializado en streetwear y moda en Barcelona, es una de las figuras clave dentro del proyecto, no solo por su aportación creativa, sino por la visión que lo impulsa.

Para Gael, el diseño va mucho más allá de las herramientas o las tendencias del momento. Su enfoque se centra en la visión personal y el propósito detrás de cada creación, entendiendo que ahí es donde reside la verdadera diferenciación:

“Para mí, por encima de los medios, lo realmente importante es la visión que cada uno tiene. Crear con propósito es lo que te hace único.”

Esa forma de entender el diseño se refleja tanto en su pieza como en la manera en la que se gestó el proyecto. Gael apuesta firmemente por la creación de comunidad, por dejar a un lado el ego y generar espacios donde varios creativos puedan sumar y crecer juntos.

Su mochila no es solo un ejercicio de diseño, sino una extensión directa de esa mentalidad: unir identidades distintas, encontrar puntos en común y construir algo nuevo desde el respeto y la colaboración.

Daniel Gómez, del diseño digital a la moda

Con solo 16 años, Daniel Gómez (Madrid) acumula una trayectoria poco habitual. Comenzó hace cinco años en el diseño digital, ganando reconocimiento dentro de la comunidad de Fortnite gracias a una base creativa constante y bien trabajada.

Hace aproximadamente un año y medio dio el salto al mundo de la moda, empezando a diseñar prendas y construyendo su identidad como diseñador. Desde entonces, ha colaborado con más de 40 marcas, consolidándose como una de las promesas emergentes del sector.

Su aportación al proyecto fue la sudadera, una pieza clave que actúa como nexo entre concepto, estética y prenda final.

Polo, del sonido a los mundos visuales

El camino de Polo hacia el diseño comienza desde la música.
A los 13 años componía canciones y, al empezar a publicarlas, se encontró con una barrera clara: no podía pagar a un diseñador. La solución fue aprender por su cuenta.

Instaló Photoshop en 2020, en plena pandemia, y comenzó diseñando portadas para sus propios temas. Poco a poco, pasó a diseñar para otros raperos de su ciudad, y más adelante amplió su universo creativo a pósters, camisetas e ilustración.

En 2024 decidió tomarse el diseño de forma profesional: más horas, más formación, creación de contenido y una visión clara de futuro.

“Mi objetivo es ser director creativo de proyectos y contar con un equipo con el que crear mundos visuales.”

Dentro del proyecto, fue el encargado de diseñar los guantes. Sobre cómo surgió su participación, lo tiene claro:

“El principal culpable es Gael. Es muy proactivo y le gusta hacer comunidad. Me enseñó los primeros bocetos y me propuso participar. La energía que tienen y el trabajo que le meten es muy inspirador.”

Un resultado que habla por sí solo

El resultado final es un proyecto conceptual que destaca por su coherencia visual, nivel de detalle y profesionalidad, apoyado en el uso de inteligencia artificial como herramienta creativa, no como sustituto del criterio humano.

Guantes, mochila y sudadera construyen un universo que demuestra que cuando la visión está clara y el ego se deja a un lado, la colaboración funciona.

Crear juntos también es futuro

Este proyecto no solo es un ejercicio de diseño. Es una declaración de intenciones.
Una prueba de que la nueva generación de creativos entiende que crear comunidad, colaborar y compartir visión es una de las formas más sólidas de crecer dentro de la industria.

En VISIONARE creemos precisamente en eso: en dar visibilidad a proyectos que no solo destacan por su estética, sino por lo que representan y sobre todo hacer crecer esta comunidad de marcas y creativos.

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